En medio de las crisis como esta, que atraviesa el mundo entero, en medio de la angustia, el dolor, la pérdida, las necesidades y la incertidumbre por el mañana, con gobiernos desorientados, la medicina colapsada, debemos destacar y valorar a los dispensadores de "vasos de agua fría", ellos siempre han compartido, sin publicidades, ni fotos en las redes, sin discursos ni operaciones marquetineras.
Son los que mencionó Jesús en el evangelio:
"Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa" (Mateo 10:42)
Para un caminante del oriente, en el calor del día, el sol abrazador, el cansancio, los pies hinchados, la boca seca, y la sed intensa, un vaso de agua fresca era el mejor refrigerio, un bálsamo renovador, ninguna otra cosa era más deseada en ese momento, nadie le negaba a un peregrino un vaso de agua, le llamaban al agua "don de Dios", en aquellas tierras.
La premisa del Señor es más abarcativa, implica el verdadero servicio al otro, la mayoría de las veces en el absoluto anonimato.
Dios bendiga en este tiempo a los dadores de vasos de agua, son miles, están en todas partes, hacen su tarea sin aplausos ni recompensas, son motivados por amor, compasión, misericordia, piedad, pasaron junto a ti y no los viste, nos distraen las luces y las propagandas de la mayoría.
No miramos a los que verdaderamente Dios mira y recompensará con toda seguridad:
Las enfermeras y el personal médico, que arriesgan su vida,( cientos de ellos ya han muerto), para limpiar las llagas del enfermo, para tomar la mano del anciano en terapia, para animarle y decirle que no está solo, la que le dan de comer en la boca con una cuchara, porque no se vale por si mismo; las fuerzas de seguridad que no pueden quedarse en casa, que salen a cubrir sus guardias en medio del caos, a veces tratando de ordenar a multitudes enardecidas, que protestan o reclaman, los conductores de las ambulancias, los que limpian los lugares de contagio, los siervos de Dios que también se arriesgan, los que no se borraron, los que sirven a sus ovejas, consolando, animando, sosteniendo en la fe, orando por los que enferman o no pueden trabajar, repartiendo "vasos de agua fría".
Cuando abrazas al que está solo, cuando visitas a quien nadie visita, una mano en el hombro (por el protocolo), un gesto, una palabra de aliento (así sea por las redes o por un mensaje), solo a veces basta decir: ¡Me interesas! oro por ti, ¿Cómo te encuentras?.¿Estás bien?
El mundo entero, los que perdieron sus seres amados, los que están asustados y confundidos, necesitan tu vaso de agua fría, y si eres de esos dispensadores no serás reconocido, no saldrás en los medios, no subirán tu foto a las redes, pero perteneces a la enorme lista de los que Dios recompensará.
"Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve." (1 Corintios 13:3)
Sigue repartiendo tus vasos de agua fría, así no te lo pidan, un sediento que atravesó el desierto no necesita dinero, ni consejos, ni regalos, lo único que espera con ansiedad es ese vaso, cuando tú lo das, Dios está observando.
En esta gran nación de Australia, la gente esta pidiendo a gritos un " vaso de agua fría". Dios nos habra los ojos espirituales para que podamos ver la verdad.
By Nelly Bustos who is a church board member, cell leader, and exhorter in Vision 20-20 church with more than 18 years servingJesus’ kingdom, and professionally also works as a personal banker advisor in Australia. Visitanos en Facebook, haz un click aqui: Facebook_page
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